martes, 18 de octubre de 2011

Señor F. Sánchez Dragó:



Necesito que usted confirme que, efectivamente, las palabras que leo en este artículo han salido de esa manera de su boca o de su mano, porque, de no ser así, lo que sigue no viene a cuento.
Pero si usted ha pensado, dicho o escrito lo que ahí se dice, atienda, por favor, a mis humildes cuitas.
Parece ser que dice usted que le gustaría vivir en el anonimato, ¿puede ser eso cierto o se trata más bien de falsa modestia? Intuyo que lo segundo, porque si no, no se hubiera preocupado nunca de publicar libros con su nombre -a alguien que no quiere que se le conozca no le da por hacerse famoso con unos cuantos libros-. Imagino que la gente que sabe quién es y no tiene en mente, como primera idea, la palabra "pederasta", lo hace porque ha leído alguno de sus libros y valora, eludiendo esa parte de su vida, simplemente su literatura. Yo, sin embargo, no soy capaz de separar en la vida de una persona lo uno de lo otro, discúlpeme. Pero, en definitiva, no vengo a escribir sobre lo que usted haya hecho o diga haber hecho en su vida; ni me va, ni me viene.

Lo que sí me preocupa es la gratuidad con que expresa ciertas opiniones abiertamente políticas y desgarradoras. Estará de acuerdo conmigo en que no toda la población china nada en la abundancia, tanto así, que China es uno de los países con mayor número de pobres (véase: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/19143/05/06/China-tiene-segundo-mayor-grupo-de-pobres-del-mundo-despues-India.html), sin embargo, no es uno de los países con mayor índice de pobreza multidimensional. ¿Esto qué significa? Significa que el Gobierno de China no vela por un reparto equitativo del resultado del trabajo ni por una sostenibilidad económica interna. Por lo que viene a velar ese "autoritarismo político con libertad económica" que usted cita es por que los ricos sean aún más ricos y los pobres se queden como están, si es que pueden permitírselo. 

Me permitirá que le diga que esa situación se parece muy mucho a la que estamos viviendo últimamente por aquí, en Europa, y en España, mejor ni mencionarlo... Los Bancos se están haciendo de oro a cuenta de este método político que usted atribuye exclusivamente a los chinos. La gran diferencia entre ellos y nosotros, es que allí reconocen abiertamente que se trata de eso, Autoritarismo, aquí, sin embargo, nos lo venden como Democracia.

Y aquí es donde cobra importancia, o debería, el papel de los indignados. Usted y yo sabemos, como el común de los mortales (queramos o no vivir en el anonimato), que no necesariamente una persona que esté indignada con la situación presente forma parte de este movimiento apartidista, que no apolítico. 

Efectivamente, si un barco naufragara, todos querríamos que el capitán experto tuviera el timón. Pero es que resulta que no estamos en un barco... Estamos en un Ferry de proporciones descomunales, con el ancla soltada en mitad del Atlántico, el Pacífico, el Mediterráneo o el que usted prefiera, y, sin un duro más (porque nos lo hemos gastado todos en pagarnos un camarote), desde la dirección del Ferry nos piden que gastemos en sus lujosas tiendas. Ese Ferry necesita algo más que un buen capitán para no hundirse; porque resulta, además, que no hay ningún buen capitán en la sala... Y los que había se tiraron por la borda antes de que hubiera un agujero en el casco.

Lo cierto es que el caso que vivimos, y la desfachatez con la que algunos pretender engañarnos, bien merece, al menos, una guillotina metafórica, que le corte la cabeza a este Gobierno parasitario y a su Oposición inútil; Gobierno y Oposición que dejan a un lado sus supuestas diferencias cuando se trata de joder al pueblo (discúlpeme el palabro). 

Utilizar, además, un término político que trae consigo connotaciones que nada tienen que ver con la situación actual "prefascismo", me parece un error discursivo de tamaño descomunal, podría llamársele demagogia. Ni atendiendo al significado temporal del término ('lo que viene antes del fascismo') ni al significado más elaborado ('protoestado del fascismo'), me parece que se pueda atribuir este término como definición de lo que significa el movimiento 15-M.

No seré yo, porque se me antoja imposible, definir qué es el 15-M; me limito a informarme de sus movimientos, como de los de tantos otros individuos y colectivos, para hacerme una idea de cómo está España. Aunque imagino que usted, aunque goza de un estupendo estado físico, no dure tanto como mi generación, y le de un poco igual la España que nosotros heredemos. 

Y si no le da igual, el único fascista que hay aquí es usted (y no "pre-"), que aboga por un autoritarismo político, llamando a los indignados prefascistas. Eso, corríjame si me equivoco, me parece una paradoja.

Atte.: Lucía Fdez. Segura

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