domingo, 31 de mayo de 2009

Monólogos suspendidos IV

No nos recogió la vida de los escombros juveniles
ni nos reconoció justos e iguales a todos los amantes
ni a los amados

Pretendimos ser revolución íntima y desastre estrafalario
Y fuimos desastre y revolución
de estrafalaria intimidad

Atrás otros nombres también injustos y desequilibrados
atrás los sistemas de comunicación
los errores o la falta de ellos
y las pausas sincopadas de memorias circunscritas

Atrás las lecturas escolares
atrás las desdichas de los cuellos

Y las manos hacia delante
que recogieron otras lágrimas o la falta de ellas

Aquí Ahora y después de Nada
qué queda o qué dejamos para mañana
si ayer y atrás quedó todo lo que nos hace Ahora

qué hoy nos queda por vivir

Paul Éluard

Veintiocho de noviembre de mil novecientos cuarenta y seis


No envejeceremos juntos.

Este día está

De más: el tiempo desborda.


Mi amor tan ligero pesa como un suplicio.


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Vingt-huit novembre mil neuf cent quarante-six

Nous ne vieillirons pas ensemble

Voici le jour

En trop: le temps déborde


Mon amour si léger prend le poids d'un supplice.



Paul Éluard. Últimos poemas de amor.

El 28 de noviembre de 1946, Paul Éluard perdió brutalmente a su mujer, Nusch. El 16 de junio de 1947, bajo el pseudónimo de Didier Desroches, y para algunos amigos, publicó en los "Cahiers d'Art" El tiempo desborda, ilustrado con fotografías de Man Ray y de Dora Maar.

domingo, 17 de mayo de 2009

PRIAPEOS I

A estas alturas sobra que explique qué son los poemas priapeos, pero permitidme que haga una pequeña introducción antes de ir "al pan":

Los priapeos son una colección de poemas erótico-festivos de autor o autores desconocidos en honor a Príapo, divinidad menor de carácter itifálico, cuya cronología viene a oscilar entre la época augústea y los años posteriores a la obra de Marcial, con cuyos Epigramas muestran estas composiciones muchas afinidades de fondo y forma, con un lengua directo y descarnad. La práctica de elaborar versos dedicados a Príapo en Roma se documenta ya en Catulo, Horacio y Tibulo.

(FERNÁNDEZ CORTE, J.C.; MORENO HERNÁNDEZ, A.
Antología de la literatura latina. Alianza Editorial)

Parodia del estilo retórico.
En consecuencia, oh Quírites (pues ¿cuál será el límite?=, o me cortáis el miembro viril que noche tras noche fatigan las vecinas siempre calientes y más salaces que los gorriones en primavera, o reventaré y os quedaréis sin Príapo. Vosotros mismos veis qué jodido, agotado, pálido y macilento estoy, yo que antes, rubicundo y vigoroso, solía atravesar aún a los ladrones más fuertes. Ahora, pobre de mí, em fallan las fuerzas y escupo peligrosos esputos entre los espasmos de la tos.
Priapeos, 26
(E.M.C)

sábado, 9 de mayo de 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

Visita de los chistes (fragmento)

"Fueron entrando unos médicos a caballo en unas mulas, que con gualdrapas negras parecían tumbas con orejas. El paso era divertido, torpe y desigual, de manera que los dueños iban encima en mareta y algunos vaivenes de serradores; la vista asquerosa de puro pasear los ojos por orinales y servicios; las bocas emboscadas en barbas, que apenas se las hallaran un brazo; sayos con resabios de baqueros; guantes de infusión, doblados como los que curan; sortijón en el pulgar con piedra tan grande, que cuando toma el pulso pronostica al enfermo la losa. Eran éstos en gran número, y todos rodeados de platicantes, que cursan en lacayos y, tratnado más con las mulas que con los dotores, se gradúan de médicos. Yo, viéndolos, dije:
- Si déstos se hacen estos otros, no es mucho que estos otros nos deshagan a nosotros."

Quevedo. Los sueños.

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