viernes, 29 de junio de 2012

Las razones del cesado director de la UNED en Cantabria


En primer lugar, quiero aclarar que las palabras que a continuación pueden leer no son sino el fruto de la experiencia vivida con el ya ex director del centro asociado de la UNED en Cantabria. Toda la información que voy a aportar puede ser comprobada ya que está registrada en el correspondiente órgano, además, personalmente, cuento con una copia de los hechos porque, en su momento, ya temí que destruyeran cualquier prueba de los mismos, los cuales paso a relatar:
            El ex director del centro asociado de la UNED, José Luis González García, ha ofrecido, tras el anuncio de su cese, un panorama que dista mucho de la realidad. Según las declaraciones vertidas el día 28 de este mes en El Diario Montañés, él no comprende las razones de su cese y le parece que esta actuación está rozando el esperpento (pueden ver el archivo en el siguiente enlace: http://apliweb.uned.es/comunicacion/prensa/ficheros_ver.asp?ID=20290612). Como alumna y antigua delegada de Filología de este centro y a nivel nacional también (labor de la que podrían dar fe muchos compañeros, no sólo alumnos, sino también profesores), quisiera justificar un poco más, si cabe, la correctísima decisión que ha tomado la Junta Rectora al cesar a este señor.
En el mes de marzo del año 2010, el entonces director del centro, José Luis González García, me escribió (con registro de salida nº 90 del centro asociado de la UNED en Cantabria) una carta en la que me amenazaba con abrirme expediente informativo a causa de unas declaraciones que yo realicé en el foro de alumnos, repito, de alumnos, sobre, entre otras cosas, la actitud que este señor tenía con los delegados del centro, a los que, tras su elección como director, no citó para reunirse, y tuve que ser yo la que propusiera una reunión, a mi entender, necesaria, para acercar posiciones y conocernos los delegados y él. Dicha reunión nunca se celebró puesto que en la fecha convenida para su celebración, la que escribe no podía acudir por razones de fuerza mayor (concretamente, la inexcusable realización de su prueba teórica para la obtención del permiso de conducción). En estas circunstancias, propuse que la reunión se celebrase sin mí, ya que yo no era indispensable y la entonces delegada de centro podía acudir; a este respecto, no hubo ninguna concreción ni respuesta. Tras la queja que plasmé, como he dicho, en el foro habilitado para los alumnos, me llegó dicha carta con su correspondiente amenaza, pero nunca llegó notificación oficial alguna de la apertura de dicho expediente informativo, aún más, en mi expediente no consta ningún registro disciplinario. En dicho documento, también me instaba a contestar a una serie de preguntas que, de haberse abierto dicho expediente –con el que de ningún modo un director debe amenazar a un alumno-, hubieran sido formuladas por el órgano competente, nunca por el señor director.
Ante estos hechos, la que escribe respondió a la carta del entonces director (registro de entrada en el mismo organismo nº 187, a 29 de marzo de 2010) con el estupor que corresponde tras una actuación tan mezquina y de abuso de poder como la que refleja la carta del señor director, manifestando la espera ante esa supuesta apertura de expediente que nunca llegaría. Igualmente, solicité el amparo del Vicerrectorado de Estudiantes y Desarrollo Profesional de la UNED, enviando, con copia al Defensor Universitario, una carta en la que adjuntaba las dos anteriores y exponía mis circunstancias.
Las actuaciones llevadas a cabo tras estos hechos son para mí un misterio, y lo seguirán siendo. Puesto que durante más de dos años no he visto que el señor José Luis González García fuese amonestado por su mala actuación (y, como pueden imaginar, no es esta la única).
Por todo ello, si estos hechos se incluyen en la decisión de la Junta Rectora de cesarle, creo firmemente que se ha hecho justicia, y si no, espero que lo tengan en cuenta por si, finalmente, el ex director decide (como consta en el artículo del periódico mencionado) con su abogado recurrir el cese. Un señor que considera que ser doctor y haber realizado proyectos de docencia e investigación es una gran exigencia para ser director no merece serlo, pero eso es ya entrar en valoraciones personales que no vienen al caso. Y como tenga una fe ciega en que lo que escribo aquí puede ser comprobado como cierto por cualquiera, no tengo ningún miedo a firmar mi escrito.

lunes, 16 de abril de 2012

Luck

Hoy eres el único motivo por el que debía escribir una entrada. Hoy te la dedico porque, sin que entonces supiera, y sin querer, que tu nombre significaba "suerte", es un hecho que así ha sido. Has sido un perro con suerte y hoy has tenido la suerte de no tener que pasar por lo que otros no tendremos más remedio que hacerlo.
Ya lo habíamos hablado alguna vez, así que sabes lo que me digo.

BUEN VIAJE


martes, 13 de marzo de 2012

El temblor del anti-héroe

Ahora que Álvaro Pombo vuelve a las voces de los santanderinos de pro, debido al reciente premio Nadal recibido por su novela “El temblor del héroe”, me surgen una serie de cuestiones en torno a su figura y a la de los que ahora pueblan las páginas de los periódicos (o quizá debería decir “el periódico”) de Cantabria de contenidos “pombianos”. La primera de ellas es, sin ninguna duda, el vacío que se encuentra desde la controversia entre ciudad y escritor hará unos años por un asunto que no cabe mencionar ahora, hasta, quizá, los comienzos de su candidatura política al Senado por UPyD. Siempre me ha llamado la atención la facilidad con que la ciudad de Santander y sus supuestos estandartes culturales olvidan las que, por otro lado, han sido afrentas en su momento insalvables para ellos. Lo que no me extraña en absoluto, para bien o para mal, es la aceptación gozosa con la que Pombo ha acogido este nuevo cariño y esta nueva atención que le prestan. No es el único caso que hemos vivido en la ciudad de Santander, algún que otro personaje disfruta de las viandas que la cultureta santanderina le prepara –quizá esperando una lógica compensación, no económica, sino de prestigio y escalafón intelectual-; son, sin embargo, más numerosos los casos de personajes completa e injustamente olvidados por la crema de la intelectualidad de esta “capi” tan puntera, por mencionar algunos nombres: los fallecidos Leopoldo Rodríguez Alcalde y Pablo Beltrán de Heredia, y otros personajes que, a pesar de lo que la mayoría pueda pensar, continúan vivos en algún lugar de nuestra tierra, como Rafael Gómez de Tudanca (quien fuera secretario de José María de Cossío y director de la Casona de Tudanca, que tanto le debe y que tan poco le ha dado tras su marcha).
Pero, en fin, hablamos de los que sí están siendo atendidos por la prensa, a los que se les rodea de flores y uvas, en báquica pero lánguida fiesta. Puestos a celebrar a algún personaje nacido de estas costas, yo también prefiero que sea Álvaro Pombo; otros con menos méritos salen continuamente a la palestra. Sin embargo, atendiendo un poco, y sólo un poco, como un mero lector amateur y un simple “curioseador” de noticias, es fácil darse cuenta de la impostura no ya social sino personal de la filosofía vital del personaje. Álvaro Pombo promueve en entrevistas y novelas el recurso de la acción; la acción como motor de la vida, de la vida sustancial. Reniega de esa gente –común en los barrios santanderinos de ésta y otras épocas- a las que él mismo califica de “faltos de sustancia”. Con el filósofo José Antonio Marina como el Apolo o quizá el Hermes que guía su pensamiento libertador, nos da unas claves de vida que, queridos amigos, distan mucho de ser el fiel reflejo de su realidad vital. El Álvaro Pombo que se deja conocer por el ente público, por la más vulgar masa, es un Álvaro Pombo prefabricado. Es un ser social gustoso de la parafernalia con que ahora le adornan en Santander. Es, aparentemente, un hombre maleado en el trabajo. Es, por lo que parece, en fin, un empirista.
Nada más lejos. Y aquí habrá gente que considere mis palabras impropias y falaces, lo cual acepto y respeto, por cuanto otros muchos como yo se creerán en la capacidad de analizar a un personaje tan controvertido como éste. El Álvaro Pombo que yo veo tras los renglones de sus novelas –cada vez más absurdas y vacuas (aunque reconozco que aún no he leído este último “temblor del héroe”)- es un ser no partícipe de su vivencia, sino de sus personajes. Hombre solitario por elección, aunque esta elección no sea propia, quizá, sino más bien la apropiación de una coraza para evitar ser quien todo el mundo, desde su infancia, esperaba que fuera. Amante en la sombra, obsesionado con el fin y la desgracia; demasiado orgulloso para conseguir sus objetivos, sino es tras el biombo de sus más conflictivos y ambiguos personajes, resumidos, finalmente, quizá, en Salazar (“Contra natura”). Con todo, una persona compleja, alejada de todo lo que representa la feminidad, pero no entendida desde el prisma occidental, una feminidad que expresa lo que otras sabidurías –tan buenas o incluso mejores que la nuestra- han reflejado en ella; ese ying del mundo, lo difícil, lo oscuro, lo materno.
No quiero que entiendan mis palabras como un ataque personal contra un escritor que, por otro lado, sólo me ha proporcionado, en los casos más graves, una mala lectura –y reconozco que han sido varias las que han resultado buenas lecturas-. Esto es, nada más, la expresión de mi asombro ante la situación actual, en la que a una persona como Álvaro Pombo, tan poco desentrañada, sólo se la requiere para seguir siendo “un actor frustrado”, según sus propias palabras.

viernes, 6 de enero de 2012

Apuntes de estúpida anarquía

No se ha recuperado la patente del poeta que firmó los versos perfectos;
la moda es chapurrear insultos y las pantallas táctiles para que veinteañeros nos expliquen de qué va el mundo, nosotros no lo hemos vivido lo suficiente.

Si no se maman, no viven y la droga es un tropo de consumo frecuente, como si las palabras se leyeran mejor con polvo de coca sobre su tinta.
Por otro lado, esto se explica como respuesta a la errónea idea de los que ya ni recuerdan sus veinte. Prorrumpen con su criterio destrozando dos o tres ideas de infancia que les recuerdan que ellos convivieron con quien tuvo el secreto y no supieron apreciarlo.
La corteza de mujer fatal de estas chiquillas avejentadas se ha creado en base a los impulsos babosos de editores eunucos, que gritan improperios desde sus contratos leoninos y adjuntan foto en paños menores para que se corresponda con lo propio.
Quizá sea amargo mi punto de vista; quizá sea yo una veinteañera más en búsqueda de doctrina o de adoctrinar; ya me veo pertrechando el verso impúdico del botellón.

Mesonero Romanos me contó, de manera asíncrona y puramente vertical, que Fulano le hizo albacea de sus últimos deseos... No le escuché. Acababa de encontrarme la patente: I. La literatura, II. El manuscrito, III. La librería,
IV. EL AUTOR
Escenas Matritenses (Ramón de Mesonero Romanos)

Relacionados

Related Posts with Thumbnails