jueves, 21 de octubre de 2010

Quejódromo (blogroll)



ADL, de quien he descubierto hoy que sigue mi blog, tiene una entrada en su blog sobre las cosas que le molestan en la gente. La lista es la siguiente: 

- Los que te miran como si fueras el primer ser de su especie que ven en años.
- Los que no respetan que "antes de entrar hay que dejar salir".
- Las indirectas en los nicks, si quieres decirme algo, hazlo.
- Gente que es una antisocial y cuando entras en un espacio público te mira como si estuvieras invadiendo su territorio.
- Los que teniendo la puerta al lado prefieren hablar dentro de la biblioteca.
- Gente que teniendo todo el sitio del mundo se sienta en el que está a tu lado.
- Gente que te increpa por la calle porque al andar mueves mucho los brazos.
- La gente que va andando delante tuyo, se para y justo cuando pasas se pone otra vez a andar.
- Gente (sobre todo chicas) que no conoces de nada, que se te queda mirando y podría hacerte una radiografía con la mirada ¿quieres una foto?.
- No sabía que la amistad va por turnos.
- Gente educada que no habla con la boca llena pero sí con la cabeza vacía.
- Gente que te raya, te raya, te raya y te raya y cuando les explicas tranquila pero firmemente que pare te preguntan si te pasa algo.
Y yo quiero añadir mi propia lista de COSAS QUE ME MOLESTAN al Quejódromo, que no sería ninguna tontería que se llevara a cabo a nivel mundial, aunque sea para desahogar, oiga.

- Gente que mastica chicle o diversas comidas como si tuviera que separar las mandíbulas de un accidente con el superglue.
- Gente que se para a hablar con alguien a quien se ha encontrado, a poder ser, en el centro de la calle. Y si quieres pasar por algún lado, se mueven.
- Gente que va a todas partes con la sillita del niño, y el niño en brazos. ¿Para qué coj***** quieres la silla?
- Gente que te pregunta ¿qué tal? y cuando vas a contestar empiezan a darte la turra con sus historias. (Para que luego no te quejes de que no preguntan).
- Gente que se sienta en la parada de bus a fumarse un cigarro y te pone el cigarrillo al lado de la pierna y el humo al lado de la nariz.
- Señoras mayores que, aunque el autobús tenga aún algún sitio vacío, se ponen en tu pu** cara con idem de mala leche para ver si te levantas y les dejas sentarse.
- Señores mayores, y tíos en general, que aspiran la mucosa como si se les fuera la vida en ello. Igual de asco da que se la traguen o que la escupan.
- Gente que va detrás de ti por la calle y parece que pisa al milímetro exacto donde tú has pisado.
- Gente que, al esperar la inminente llegada del bus, se coloca justo a tu lado y van haciéndose fuertes hacia donde estás tú, de modo que no te queda otra que recular y que ellos estén donde tú estabas. (Por suerte, a veces, el bus para un poco más allá que ellos y entras tú primero con cara de victoria).
- Gente que, en un momento dado y cuando todos en el autobús están tranquilos, decide cerrar la ventanilla, con el correspondiente susto general por el bombazo que mete 'la jodía'.
- Gente que, cuando te cruzas con ella e intentas esquivarla, se pone a bailar un valls contigo.
- Gente que habla en los bares con el que tiene enfrente pero cuando habla te está mirando única y exclusivamente a ti.


(CONTINUARÁ...)


Seguramente era algo muy importante...

... lo que ayer estaba haciendo mucha gente para no poder acercarse, ni siquiera un rato, a la conferencia que dio Agustín Sánchez Vidal sobre Miguel Hernández y la relación de su obra escrita con el elemento pictórico y escultórico de gente de su entorno y el suyo propio. La conferencia, que tenía por título Miguel Hernández: imágenes para un poeta, tuvo lugar en la Biblioteca Central de Cantabria (la antigua Tabacalera). Reconozco que yo tuve que llegar algo más tarde del comienzo -a las 19h- (por motivos profesionales) pero en cuanto pude, allí me planté. 
No sólo porque se trata de un tema bastante interesante en lo que a la literatura española se refiere, tampoco porque se trata de un personaje del que el día 30 se cumplen cien años de su nacimiento, ni siquiera porque la conferencia la impartiera Agustín Sánchez Vidal, reconocido estudioso de la obra de muchos genios de la Generación del 27, además de ensayista, guionista y novelista... Además de todo esto, porque se trata de una iniciativa de las que deberían haber copado el planning cultural de Santander 2016, por ejemplo.
Una iniciativa verdaderamente cultivadora y no propagandística, como las que se llevaron a cabo en la Fundación Santander 2016. Un acto del que me extraña que no haya querido apuntarse el tanto este tipo de individuos que tan rácanamente ha estado pululando a ver si les caía algún trozo de pastel (lo que indica, por otro lado, que se trata de verdadera cultura).

Y me dio bastante vergüenza ajena ver un salón de actos con cabida para más de cien personas, ocupado por no más de 30 espectadores, sobre todo cuando para hacerse la foto de turno en la exposición pertinente está hasta la prima del tío de la amiga del vecino... La prensa, excluyendo el diario ALERTA, no decía nada sobre el acto, algo que también chirría un poco (aunque no desentona con la dinámica habitual), y en internet pocos eran los que se hacían eco de la noticia ayer, antes de ayer o la semana pasada. El único resquicio de información iba firmado por la página de Facebook de la propia Biblioteca Central, algo a lo que en realidad pocos acceden.

Porque en esta ciudad son pocos los que se interesan por lo que verdaderamente importa, ayer lo hablaba con Dª Marta San Emeterio Luna, gestora de servicios para usuarios de la Biblioteca Central, y decíamos eso: que en esta ciudad no hay curiosidad, no hay interés por nada que suponga más esfuerzo que encender la tele y ver cómo dos mindundis se pelean. Que, además, a los jóvenes no se les enseña a tener curiosidad por nada, que han perdido todo tipo de iniciativa... Que se están acabando los creadores de ideas, vamos. 

Y para los pocos que quedan, sólo cuatro gatos vamos a escucharles... 

De nuevo, insisto, es una pena.

lunes, 18 de octubre de 2010

Monólogos suspendidos X (Juventud, divino tesoro)

¿Por qué soy yo quien se asombra tanto de la juventud de hoy en día? ¿Por qué he de ser yo, que no dejo de ser joven, al fin y al cabo? Y aunque eso se pase con la edad, a mí se me incluye -como es lógico- dentro de la "juventud" actual. Pero ¿por qué encuentro tantas diferencias entre 'ellos' y yo? Ni siquiera la franja de la edad puede ser el condicionante ya que conozco a muchos jóvenes de mi edad que no son ni mucho menos Ortega y Gasset o María Zambrano, ni siquiera saben quiénes son estos dos pericos.
Entonces, ¿es que mi impresión es sólo eso: mi impresión? Mis amigos, que en general suelen ser unos años mayores que yo, coinciden conmigo en que la juventud no parece estar dispuesta a fomentar nada bueno en los próximos diez o veinte años. Pero ellos se lo toman, en general, de un modo mucho menos tremendista que yo. A mí esto me parece terrible.

Porque me da miedo pensar en un país en el que dentro de treinta años casi todas las que ahora son chavalitas tendrán, quién sabe, tres o cuatro hijos (y del primero no las separarán ni 14 años casi), otros tres o cuatro divorcios a las espaldas, si no alguna que otra denuncia interpuesta contra sus ex-parejas por violencia, o algo por el estilo. O chavales que ocuparan los puestos de mecánico o telepizzero, con todo respeto hacia ambos profesionales (excluyendo aquí, por supuesto, los hijos de papá que tendrán su propio puesto en una empresa, o un bar o cualquier negocio que después pueda heredar, aunque posiblemente lo sepulte tal y como hará con esos padres a los que tan poco quiso), y estos chavales habrán dejado la semilla aquí y allá, sin saber muy bien cuál es el número exacto de hijos, tanto legítimos como ilegítimos, entre los que se repartirá lo que quede de su dinero... Que no sé cuánto será, salvo que se dedique a la droga. Algo muy popular ahora.

Imagino que la droga haya sido muy consumida, comprada y vendida, por las juventudes de diversas épocas, pero ahora, con esa inconsciencia que caracteriza a las nuevas generaciones, todos los movimientos, legales o no, que se llevan a cabo, acaban plasmados en alguna de las redes sociales que hoy en día ocupan el tiempo de los jóvenes.

Yo utilizo algunas de esas redes sociales, me parecen útiles para comunicarse con personas a las que habitualmente no ves, o incluso para reunir a los amigos sin necesidad de gastarse una pasta en llamadas y mensajes. Incluso puedo llegar a aceptar que sea un lugar de ocio entre amigos. Pero todo queda así: entre amigos.

No entiendo la cultura juvenil de subir "el moco de la choni el sábado pasado", ni "mi buga tunning a la salida de clase", ni esos collages de "te quiero tía" que se hacen las amigas (aunque esto es de lo menos grave), ni "de botellón en la playa"... Cosas por el estilo y aún peores, como: "yo de 4 meses, cómo he cambiado" en un perfil de una chavala de 15 años, o "vaya triturbo que nos hicimos"... Lo que digo, que lo ponen todo.

Que según se levantan encienden el ordenador o el móvil para apuntar la última gran ocurrencia que han tenido: "Hoye Jenny, q la Vane me a dicho q el Xori est con Jesi" (las faltas de ortografía son intencionadas). Y durante todo el día están subiendo fotos, comentándose entre ellos y pasando el rato de la única manera que saben.

Porque aunque repita de nuevo el término, lo que mejor define a estas nuevas generaciones es la inconsciencia. No son conscientes de todo lo que supone vivir en este planeta, no saben que el día de mañana quizá no tenga a papá y mamá para pagarles todos los caprichos que se les antoje. No son conscientes de que la hostia (con perdón) que le has dado hoy a tu novia porque te ha cabreado, mañana puede ser un crimen más. No son conscientes de que la tripa que hoy te crece tan curiosamente, mañana puede ser un niño más al que NO puedes mantener por tus medios y al que seguramente tenga que educar tu madre, que por cierto es SU abuela, o peor aún, será otro aborto más a sumar a la lista de idioteces por las que tenemos que pasar el resto de jóvenes que NO SOMOS ni hemos sido nunca ASÍ.

Y estos jóvenes votarán para elegir a quien los represente, y quien mejor los representa, siendo como son, es gente como Belén Esteban y su paripé aburrido y vacío. Y pagarán las pensiones de las personas de las edades de sus papis y mayores, papis que ahora, por cierto, no sé qué pensarán, igual hasta les parece bien.

En ese sentido, yo duermo algo tranquila porque esta gente no me pagará a mí la pensión, e imagino que la siguiente generación nazca rebotada de todas las payasadas que han hecho sus padres (esto, aunque no es un hecho comprobado, es habitual: que los hijos salgan totalmente contrarios a sus padres, aunque sólo sea por llevar la contraria precisamente).

Y aún así, sabiendo que a mí no me podrán quitar siquiera trabajo, porque ¿qué estudios tiene esta gente? Me sigue pareciendo terrible. No sé a vosotros.

Citas IV

'La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo'.

William Shakespeare

domingo, 17 de octubre de 2010

Citas III

'Antiguamente la literatura era un arte y las finanzas un oficio. Hoy ocurre lo contrario.'
Josep Roux

Supongo que es normal...

...que haya gente con más suerte que la que yo he vivido o veo a mi alrededor. Digo yo que sea normal que el éxito no lo decida el buen hacer sino la suerte. Porque si no, no me explico cómo algunos han llegado tan alto con tan poco que decir.
Reconozco que hay días que me pica un poco aquella envidia malsana al pensar en esas pocas personas que nacieron con la flor en el culo (con "el culo florido", vamos), y parece que todo les va estupendamente. Gente que parece que está llegando donde quiere, sin en realidad haber luchado o trabajado mucho por ello, sin esfuerzo, que parece que es lo que a gente como yo se nos exige: esforzarnos para después... pues después ya veremos.

Por supuesto, a toda esa gente dedico hoy este post algo anodino y maledicente, porque hoy domingo de otoño tan ponzoñoso no voy a decir nada bueno de nadie, y por tanto nada bueno de mí. Les felicito por todos sus logros, por todo lo que parece que son a la luz de "lo público"; les animo a que sigan (o empiecen) demostrando que merecen lo que tienen.

Y les despido, con la esperanza de que mañana alguien pueda escribir (con razón o sin ella) un post de este estilo y me lo dedique a mí.

viernes, 8 de octubre de 2010

domingo, 3 de octubre de 2010

Santander 201....10

Ha ocurrido, paisanos, ha ocurrido. Santander ha sido eliminada de la carrera por la obtención del título de CAPITAL EUROPEA DE LA CULTURA 2016.

Yo lo siento, y lo siento mucho. Pero no porque considerase que las propuestas que se han ido llevando a cabo merecieran un premio tal, sino porque mucha gente tenía puestas las esperanzas en que Santander llegara a ser "algo" culturalmente válido.

Por mi parte, nunca estuve muy de acuerdo con las campañas propagandísticas que se han estado llevando a cabo, ni con las ideas para "culturizar" de la Fundación Santander 2016, encabezada por el señor Rafael Doctor Roncero, que, según leo, se irá en un tiempo, puesto que considera que su papel ha terminado, ya que vino exclusivamente a dinamizar la capital cántabra en lo que a cultura con proyección "europea" se refiere. 
Lo que quiero decir es que no me hubiera parecido justo que Santander hubiera salido vencedora de la Capitalidad Europea de la Cultura porque se ha divido la ciudad por barrios con una bandera y nacionalidad distintas en cada uno, y ya no éramos ni de El Alisal, ni de General Dávila, por ejemplo, sino de Estonia y Finlandia. Ni tampoco porque se hubiera celebrado el Día del Vecino en cada "país". Ni tampoco porque se hayan pintado escaleras, balconadas o alcantarillas con mensajes que, si se me permite, poco de interesantes tienen. Ni siquiera porque se haya promovido la cultura musical, sacando en cartel a cuatro o cinco grupos inamovibles (y ¡ojo! algunos con verdadero valor, eso sí hay que reconocerlo). En fin, que no, que Santander no estaba ni está preparada para ser capital de ninguna cultura.

La oferta es pobre, están mal aprovechados los espacios que la ciudad ofrece, se ha obviado sistemáticamente a la verdadera cultura santanderina; nos han traído de fuera lo que han considerado que no hay dentro. ¿Por qué? Pues porque no han mirado bien. Y eso que, al parecer, ese ha sido uno de los principales objetivos del señor Rafel Doctor, infiltrarse en el quehacer cultural de la ciudad para descubrir dónde está la materia prima esencial para llevar a cabo una revolución cultural. Pero yo no he visto mucha calidad, y la cantidad tampoco asombra... En fin, que ni por mucho, ni por bueno.

También sé, y lo digo no por disculparme, pues mi postura ha sido siempre la que se lee ahora, que mucha gente aprovechará que el toro ha pasado para decir aquello de "ya lo sabía yo". Pero ciertamente, para mí, hubiera sido mayor sorpresa conseguir la capitalidad que haber ocurrido lo que ha ocurrido. No me sorprende en absoluto y no se me tache de antisantanderina, todo lo contrario.

Lo que se tiene que hacer, en mi humilde opinión, y debería estar haciéndose desde hace mucho, es plantearse la cultura a corto plazo, desde ya. Pensar en los verdaderamente válidos pintores, escultores, dibujantes, escritores, músicos..., que tenemos en nuestra ciudad ahora. Las grandes promesas que despuntan en un difícil campo de pruebas como es Santander, en la cual nadie sale a la luz por su trabajo, sino por su enchufe o su capacidad para estar más preocupado del trabajo de otros y no del propio. Apostar por caras nuevas, sí, pero por las que tenemos en Santander, que son varias, aunque las caras de siempre no las dejen asomarse al patio. Dinamizar espacios como el Palacio de Festivales, que da pena verlo, lo desaprovechado que está, o como el Museo de Bellas Artes (a ese, con perdón, sí que habría que meterle mano pero ya), inculcar la historia cultural que tiene esta ciudad: la afluencia de intelectuales que tuvo no hace tantos años, la marcada importancia de la Universidad de Verano, la belleza de la Biblioteca Menéndez Pelayo y su interminable fondo de sabiduría erudita, promover la presencia de los jóvenes y los no tan jóvenes en espacios tan bien planteados como la nueva Biblioteca Central. En definitiva, romper con las cadenas de los cuatro o cinco gatos que nos tienen aprisionados en la mediocridad de sus creaciones, y peor, de sus críticas, de las que ya empiezo a estar harta. 

Sobre todo porque no sé muy bien quién les ha dado autoridad para decidir sobre quién sí y quién no es cultura en esta ciudad, más que nada, porque no han dejado de dar palos ciego (con algún que otro acierto que se les ha escapado). 

A Santander lo que le hace falta es que la vivan en el 2010, el 2016 vendrá bien si sabemos trabajar el presente.

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