domingo, 28 de febrero de 2010

Goya 2010

Pueda parecer un doramiento de píldora al estilo patrio, pero no, y la prueba está en que normalmente soy la primera en meterme con lo español, que lo vivo de cerca y cuando está mal, hay que decirlo.
Pero por lo mismo, cuando está bien, realmente bien, también considero que hay que decir algo, o escribirlo.
En esta mañana-tarde de sol en Santander, que voy a aprovechar para dar un estupendo paseo dominical... Ya lo estoy viendo, he estado viendo la gala de los Goya del pasado día San Valentín.
Primeramente, creo un punto a considerar y valorar la presidencia de la Academia por Alex de la Iglesia, sí señor, me quito el sombrero ante lo que ha hecho y dicho este hombre (que no siendo guapo, debe ser las voces graves que me encandilan -véase: Dani Mateo- pero me parece un tipo estupendo). Hará unos meses estuve en Madrid, allí le vi, cerca del km. 0, un tío alto, serio...
Me ha sorprendido gratamente la resolución de un nuevo camino en lo que al cine español se refiere. Ha dejado claro a todos los actores, directores y demás personal, que al fin y a la postre, todos ellos están prestando un servicio al espectador, que por fin es el verdadero motivo de la gala.
Aunque no han faltado, es cierto, miramientos ombliguiles. Pero esta vez el más llamativo es justificable: Pedro Almodóvar. A este hombre -del que poco bueno puedo decir últimamente- sólo se le convencía ofreciéndole un espacio excesivo en la gala, para que contara un poco lo que quisiera, eso lo entiendo, Pedro tiene un ansia de atención que ni la Belén Esteban. Pero hasta eso lo ha hecho bien Alex. Ha conseguido una reconciliación (aunque fuera para el público) entre dos antagonistas desde hace tiempo. Lo aplaudo, sinceramente.
Como también aplaudo el Goya de honor a Antonio Mercero, que padece alzheimer. Ha sido un momento de mucha emotividad.
La otra cara de la moneda no es mala, tampoco, Andreu Buenafuente. Que por lo normal no me cae ni bien ni mal, me parece un tipo sin el cual se puede vivir, pero lo ha llevado bien... Es un buen presentador. Lo han resuelto todo con gracia y sin cansar.
Lo que sí he echado en falta es una figura femenina potente... Nada de caritas monas, como Goya Toledo o Penélope Cruz (alguien sabe por qué sigue siendo tan aplaudida...), ni de señoronas de toda la vida, academicistas, como Sardá y Paredes. Me refiero a una figura femenina de gran alcance -podrían haberle ofrecido a Maribel Verdú (a la que tanto enfocan) un pequeño papelillo en la presentación, pero estaba nominada-. A mí Carmen Machi me dejó un sinsabor que qué se yo... No me llega esa mujer, no me llega.
Pero en general, todo estupendo, pero si hasta han conseguido que Luis Tosar no me de repelus... Después de Celda 211 y de aquella otra película... ¿Te doy mis ojos?, le había cogido una tirria que pa' que... Raúl Arévalo, otro actor a mencionar, me parece un muy buen ejemplar del cine español, desde sus comienzos.
Meter un poco la pata, aunque ellos mismos lo reconocen, es nominar a Soledad Villamil como actriz revelación, cuando es una mujer que llevar más años en el cine que muchos de los allí presentes.
Personajes ausentes: Ricardo Darín y Daniel Sánchez Arévalo (que no sé si estaba, pero me hubiera gustado que una de tantas veces que se le menciona, apareciera en pantalla, por su gran trabajo con Gordos).
Grandes trabajos que se han quedado sin premio: Antonio de la Torre, me sorprendió muchísimo este actor al que no conocía, en Gordos hace un papel espectaluar, espectacular también su interpretación; Leticia Herrero, también me gustó mucho su papel, muchísimo; Ricardo Darín, ya mencionado y del que nunca hace falta decir mucho, gran actor; Pilar Castro, que hace un excelente papel muy complicado en la película de Sánchez Arévalo...
Esperemos que toda esta buena gala de los Goya 2010, sirva para que los Oscar no nos parezcan tan injustos como de costumbre; teniendo en cuenta, además, que Hugh Jackman, muy a pesar nuestro, no va a volver a presentarlos. Y yo, personalmente, espero que Penélope Cruz NO gane un nuevo Oscar, porque sería tan inmerecido como el anterior, y más teniendo en cuenta que en las dos ocasiones competía y compite con actrices infinitamente mejores que ella.

sábado, 27 de febrero de 2010

No me extraña que el "man" esté "single"


Ya sabemos que en España no tenemos sentido de la belleza, pero me parece ya mucho esperar a que llegue la información veraz al oído del ciudadano.

Supuestamente, la primera película de Tom Ford, A single man, se estrenó el día 12 de este mes en Madrid, con la presencia del propio director/diseñador y su modelo/actor fetiche, Jon Kortajarena.
Pues bien, díganme las empresas y las industrias fílmicas, en qué puñetero cine puedo yo comprar una entrada para ver A single man.
En Santander, desde luego, en ninguno. Pero, ¿en Madrid? Estoy buscando y rebuscando un cine en el que pueda comprar entradas para dicha película, y naranjas de la China.
Qué ocurre, ¿no les gustó la película? Ese no es mi problema. Yo siempre pensé que cuando se estrenaba una película empezaba a aparecer en la cartelera de los cines, pero ya veo que no.
Y están jugando a la desinformación en este caso. Que si se estrena, que si no sé qué... ¿Dónde está? Resulta que a mi actor favorito, o uno de mis favoritos, le dan un Bafta y un León de Oro por esta película y yo no puedo opinar, no puedo disfrutar de Colin Firth... Y no entiendo por qué. Sin embargo, me tengo que tragar a la siempre horrenda actriz de Vicky Cristina y Barcelona, siempre horrenda película, Penélope Cruz. Porque todas y cada una de sus películas son estrenadas con clamor en los cines españoles... Ahí, haciendo gala de lo patrio, aunque sea lo peorcito que hemos dado al mundo del cine, sacaremos tajadilla.

Pues ya podrían haberle dado un cameo a Pe en esta película, y me hubiera asegurado que hace dos semanas hubiera yo visto y revisto tantas veces como hubiera querido A single man. Que el pobre, no me extraña que esté soltero, y así quieren que siga...

sábado, 13 de febrero de 2010

Fry and Laurie: genios de la comedia, antes de la FOX

Como se lee en el título. El atrayente e irónico Doctor House y el Doctor, ahora chef, Gordon Gordon de Bones eran, antaño, una pareja cómico digna de los grandes sketches de los Monty Python. Aquí, dos ejemplos "descacharrantes":

miércoles, 10 de febrero de 2010

Todo a merced del público imperante

Como todo hijo de vecino, acostumbro a vivir experiencias más o menos cotidianas. Lo típico: vengo, traigo, compro, hago, visito, hablo...
Pues bien, viene siendo un suceso de rigor que todo lo que se habla con la gente del entorno acabe siendo conocimiento de gente out off-entorno. Mis experiencias, por cotidianas que sean, deben tener el trato de no ser, una por una, milimétricamente, al dedillo que se dice, comunicadas a los conocidos, amigos, queridos, compañeros, de las personas que o bien han vivido esos acontecimientos conmigo, o bien han sido partícipes de una conversación en la que yo he comentado el suceso.
Porque una se plantea la posibilidad de que la intimidad haya desaparecido, y que reza todos los días para que sólo sea conocimiento del público imperante la experiencia cotidiana, y que la gente del círculo íntimo no acabe por contar cosas de las que se prefiere guardar una estricta confidencialidad.
Por otro lado, es entonces, cuando suceden estas cosas de las que darse cuenta a tiempo, que cuestionas la validez de las relaciones que ostentas para con tus allegados. Si aquella/s persona/s que consideras íntimas comparten las experiencias que vives con ella/s con otras personas, quizá sea que esas otras personas son aun más íntimas e importantes que tú. Porque eso sí, está claro que cuando tú le cuentas a alguien toooodo lo que haces con los demás, es porque ese alguien es importante para ti.
Conclusión: si alguien te toca los c******s con eso, lo mejor es que dejes de comentar y vivir experiencias con él/ella. Y así te evitas ser su tema de conversación con otras personas, o que te utilice para sus peripecias diarias. Asimismo, evitas que cuando te presentan a esas personas " a las que tú no conoces pero tu interlocutor sí" sepan más de ti que tú mismo, sólo por lo que se ha hablado de ti, y te digan: "No no, si yo ya te conozco" o "Me han hablado mucho de ti" (Y por qué a mí no de ti).
Hasta la vida privada está a merced del público imperante. Yo prefiero que, de ser así, se me paguen derechos de autor.

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