sábado, 29 de diciembre de 2007

No es rectificar...

Lo admito, no es razonable. Las cosas no son lo que parecen aunque parezcan lo que son.
No conozco los motivos, pero acepto el error como propio aunque no comparta la perspectiva.
Un rostro fácilmente olvidado que apenas acababa de acercarse por aquí, qué digo un rostro, una voz y apenas escrita. No tengo intención de ir contra la corriente, aunque la impongas, la impones tú.
Atrás los protocolos que me incitan a ser simplemente ingenua, ahora los espejos que me devuelven una imagen confusa. No hagamos hoy montañas de arena (es decir, dunas), porque mañana se las llevará el viento.
A pesar de todo, hay cosas que por ahí no van bien... Pero poco a poco.

viernes, 28 de diciembre de 2007

¿Quién te dijo a tí...?

Ayer mañana estoy lenta, dormida y en pijama...

Asombrada de encontrarme bastantes personas entre tanta gente, que de poco aparecer (yo, no ellas) no las conocía; y que si así hay unos pocos es porque lo bueno no abunda.

¿Quién te dijo a tí, Lucía, que el mundo era sólo un pistacho pocho y un mal libro releído?
Es exactamente como me hubiera gustado que fuese hace tiempo, y aunque ahora no me haga falta, lo quiero. Porque mañana tal vez me sobre la ironía para despreciarlo pero hoy me siento contenta de tenerlo aquí.

Y a pesar de que hay personas que estos días están lejos, forman parte de este todo nuevo y factible que supera su propio onirismo (si es que este sustantivo existe).

¿Quién te dijo a tí, Lucía, que salir a buscar lo que ignoras te iba dar estos resultados?

Reencuentro con la literatura más despreciada universalmente, con el miedo y las ganas de romper a llorar o a reír, con las palabras ajenas que suenan a propias, con la pasión artística que desborda en algunos sujetos ahora idetificables.

Lo único que falla, o tal vez no, es con quien poder o no poder compartirlo.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Tick, tack


... que me busquen cuando el cielo me reclame
para la luna llena
...que me encuentren esa noche en tu cama,
para tí, llena

martes, 11 de diciembre de 2007

Ese momento exacto, ese punto (III)

Cada "guerra" ganada me recuerda con más fuerza las que aún no hemos librado.

No puede ser eterno el instante que yo busco, apenas unos minutos y unos días acaso para recordarlo.

Aunque intente evitar las estaciones frías, tal vez mañana el tiempo se detenga, y nos encuentre lejos, igual de vacíos que ayer, con las palabras que te pido, sin los actos que me callo. Y dibujaremos corazones con el carmín de la abuela, lloraremos piedras de secretos.

Algún día podríamos volver a vernos, tomar algo, recordar por inercia que hubo un tiempo en el que no queríamos llegar aquí, a los cafés cínicos y los poemas fáciles, al patetismo de una lágrima escondida, quizá incluso al sexo esporádico, a la verdad fría de servirnos de recuerdo de nosotros mismos, de lo que fuimos.

A pesar de todo yo no quiero eso, aunque no te lo diga yo quiero las comidas en la cama, los versos del poeta descompuesto pero con novia, la sonrisa en el espejo... Pero no quiero la mentira expuesta de quererlo siempre y tenerlo a veces, cuando los demás se ocupen de sus vidas únicamente.

Contra todo y todos, a mi favor o al tuyo. Tu luz, siempre.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Ese momento exacto, ese punto (II)

Hoy todo lo que me das es nada y la nada lo es todo para comprenderte.

Porque mañana será insuficiente aquello que des, prefiero una sincera y total nada.

Soledades compartidas, desconocen el llanto, aman sin horarios, buscan la mirada triste, pero no callan sin razón, explican en silencio, respetan la mentira pero no la comparten. Insisten, repiten, perseveran solitarias en un mundo que nos las hiere por dentro.

Soledades sanas, soledades.
¿Qué buscas en esa soledad tuya que nos pierde y nos encuentra lejos de nosotros? ¡Qué tarde se nos hace buscando lógicas pasiones! ¡Imposible es ahora que no te quiera, sin quererlo!

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