sábado, 28 de marzo de 2009

Volumen del 40%

ATENCION: Entrada no apta para estómagos sensibles y personas intolerantes al escatologismo

Por regla general, la cogorza ajena acostumbra a darme más que menos lo mismo. Llámenla como quieran: cogorza (como dije antes), pedo, moco, borrachera... En fin, esa sensación de llenez que experimenta un estómago repleto de bebida alcohólica y su consiguiente respuesta del sistema nervioso. Y como decía, los individuos que se pillan el moco del siglo me suelen dar igual, hasta que suelta la cogorza por la boca.

En ese momento, dicha cogorzo me importa sólo en dos circunstancias o tres a lo sumo: a) que el borracho me suelte la raba encima, b) que el borracho suelte la raba mientras yo estoy presente y c) que el borracho suelte la raba en los soportales de MI casa.

Y ahora es cuando muchos dirían: ¡Habrás soltado tú la raba en los portales de los demás, pues te aguantas!
Pues no, oiga, no. Mis compañeros de edad (porque en otra cosa no lo son) podrán decir que soy un muermazo, pero nunca he sufrido comas etílicos, ni me he puesto de alcohol hasta las cejas, ni mucho menos (después de lo que cuesta un copazo) lo he devuelto en cualquier parte, es más, no lo he devuelto, bastante catalana soy yo como para dar gratis lo que esfuerzo me ha costado.

Pero salir un sábado por la mañana a pasear al perro esquivando islotes de post-alcohol me parece la cosa más GUARRA que pueda soportar a esas horas, eso sí, sin haber desayunado.

Deberían colgar carteles en la puerta de los bares: A VOMITAR A TU P*** CASA. Y que mamá, esa mamá que piensa que su hijo/a es un santo (y así seguirán ocurriendo cosas como el caso "Marta del Castillo") y que lo que es beber nunca le ha gustado., te aguante la cabezcita No entro a hablar de los mayorcitos que ya viven solos, que si tan mayores son, podían contener el contenido de su estómago en su continente.

Opino que esa gente, que va "ensuciando" en muchos sentidos las calles, debería caer en cualquier esquina hasta que los ilustres barrenderos se los llevaran en el cubo... Y al vertedero. Considero que he de tolerar y tolero muchas cosas, pero no a esta gentuza que cree que pillarse un pedo el fin de semana es lo más emocionante que han hecho... Y en realidad, así va a ser (al menos hasta que se pillen una buena con los tripis o demás droga absurda). En fin, que por mí esta gente podía ser víctima de la evolución darwiniana y dejar de existir, sin más... La ley del más fuerte, y no del que más aguante bebiendo.


Y si quieres beber, procura que lo que bebas permanezca bebido. Porque, por si no te has dado cuenta, el del bar nunca saldrá a echar un ojo a tus restos...

Vayan en paz, y descansen la moña.

viernes, 20 de marzo de 2009

Diagnosis y prognosis

La irritación subyacente en pacientes no propensos a ella

Cuando el enfermo cree haber sido siempre una persona risueña, de sonrisa fácil, de encanto natural y con una extraña sensación de flote, la sorpresa es mayor que en enfermos que han conocido siempre la materia irritable de su ser.

Es decir, si usted está todo el día de morros, no es difícil que asuma que es altamente irritable. Sin embargo, aquellas personas que no conciben su forma de vida como un caso de "housetitis" se sorprenden al verse involucrados en un ataque de ira o molestia (a mayores o menores niveles).

Es por eso que hemos pensado preparar a estos pacientes en unas sesiones de des-autocontrol de la ira para que no sufran casos de irritación espontánea.

Paso 1. Cuando usted esté irritado, hágalo saber, o al menos, hágaselo saber a sí mismo.
Paso 2. Si la causa de su irritación es algo que usted puede controlar, trate de darse cuenta de cómo puede cambiar su situación para evitar futuras irritaciones.
Paso 3. Si la causa de su irritación es un ente o persona ajena a sí y, por lo tanto, usted no tiene la capacidad de controlar la causa de su irritación. Hable con esa persona o ente (inciso: los entes no humanos rara vez responderán a sus premisas).
Paso 4. Una vez establecida la comunicación verbal o no verbal con la causa de su irritación debe usted hacerse consciente del nivel de irritación consecuente en ese determinado momento, así como de su vulnerabilidad para con la irritación a causa de las circunstancias de su día a día. De un modo más sencillo, debe tener claro que no todos los días somos igual de propensos a irritarnos con una determinada causa.
Paso 5. Si usted enfurece, enfurezca, no lo reprima. Tenga cuidado de no enfurecer tampoco a niveles muy altos, pues los que están a su alrededor pueden no compartir con usted la irritación y además pueden no sentir empatía por su estado.
Paso 6. Una vez que haya dejado expuesta su irritación y la causa de la mísma, no espere que su estado desaparezca inmediatamente. A veces, incluso, habrá casos en los que la irritación se vuelva crónica si la causa reaparece. En términos coloquiales, si a usted le irrita una persona por una determinada cosa y esa persona acostumbra a realizar o ser de esa determinada manera, es probable que la irritación reaparezca siempre que reaparezca la persona y su circunstancia.

Y, por último, Paso 7. Asuma que no puede ser feliz para con todos y mostrar siempre atención y complacencia. Diga lo que piensa, siempre con educación, y en aquellos casos imposibles de curar, por favor, absténgase de frecuentar a la persona, ente o causa en general de su irritación.

Apunte: El asesinato no es un remedio para la irritación, sólo alivia los síntomas externos, la situación interna del enfermo no mejora con la violencia, sino más bien empeora.

Apunte II: El suicidio tiene la misma nula profilaxis que el asesinato, además, la causa de la irritación no desaparece, sólo lo hace el irritado.


**Para más información: sueñosypesadillas@loslunesmesientanmal.arg**


martes, 3 de marzo de 2009

I've got them... And you?



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