M. en Granada
22 de marzo de 2009.
Hacia todos los sitios se había ido
y con él los que fuimos nadie en su ausencia.
Alguna vez intentaron convencernos
de lo incierto y desmembrado de su estancia
pero aún los vientos reconocían su voz.
Para él fue un recuento de tempestades
y nosotros contábamos la calma que permanecía.
Jamás volvió con esas tempranas lluvias
que velaron a los nuestros.
Hacia todos los sitios se había ido
y sin él se quedó la absurda idea
de que nunca quiso quedarse.